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Cuida tu salud cardiovascular y corazón más allá del colesterol
Cuando hablamos de prevenir enfermedades cardíacas, la mayoría piensa automáticamente en el colesterol. Pero centrarse solo en él es como mirar una sola pieza de un puzle. De hecho, la salud cardiovascular depende de muchos más factores, y algunos de los más importantes ni siquiera se miden en una analítica rutinaria. La buena noticia es que gran parte del riesgo se puede reducir con cambios en el estilo de vida. Y no, no hace falta una transformación radical. Basta con saber dónde poner el foco.
El colesterol no es la causa de una mala salud cardiovascular
Aunque tener el colesterol elevado sí representa un riesgo, no es el único ni siempre el más relevante. Muchas personas con niveles normales han sufrido infartos o ictus, mientras que otras con cifras altas nunca han tenido ningún problema cardiovascular. ¿La diferencia? Todo lo que no se mide en una sola analítica, como la presión arterial, el estrés crónico, el sedentarismo, la alimentación, la calidad del sueño…
Lo que realmente marca la diferencia es el conjunto. Por eso hoy se habla de perfil global de riesgo cardiovascular, y no solo de cifras aisladas.
La tensión alta también daña el corazón (aunque no lo notes)
La presión arterial es uno de los grandes factores silenciosos. Muchas veces está elevada y no da síntomas claros. Pero mientras tanto, va dañando las arterias, sobrecargando al corazón y debilitando órganos como el riñón o la retina. Cabe destacar que:
- Se considera óptima por debajo de 120/80 mmHg.
- Por encima de 135/85 mmHg sostenidos, ya se empieza a considerar hipertensión.
- Si no se controla, eleva el riesgo de infarto, ictus y otras complicaciones graves.
Y lo más preocupante es que mucha gente no sabe que la tiene mal… porque no la revisa.
Acciones cotidianas que protegen tu salud cardiovascular
Cuidar el corazón no requiere medidas extremas. De hecho, los pequeños cambios sostenidos suelen ser los más efectivos. Aquí tienes algunos gestos que, si se convierten en rutina, tienen un impacto real:
- Muévete todos los días. No hace falta correr una maratón. Caminar a paso ligero 30 minutos diarios es más beneficioso que ir al gimnasio una vez a la semana.
- Elige alimentos reales. Vegetales, legumbres, frutas, frutos secos, pescado azul y aceite de oliva. Reduce los ultraprocesados, embutidos y bebidas azucaradas.
- Aprende a desconectar. El estrés mantenido altera las hormonas, eleva la presión arterial y favorece el insomnio. Reservar pausas durante el día, dormir lo suficiente y respirar de forma consciente no es opcional: es prevención.
- Duerme bien. Dormir poco o mal impacta en tu sistema nervioso y hormonal. Y eso, a largo plazo, también pasa factura al corazón.
- Revísate la tensión. Hazlo en farmacia, en casa con un tensiómetro o durante una consulta médica. No esperes a “notarte mal”.
Qué podemos hacer desde Farmacia El Pez por tu corazón
Además de ayudarte con tu medicación (si ya la tomas), el equipo de Farmacia El Pez te daremos orientación sobre:
- Mediciones de presión arterial con seguimiento personalizado.
- Complementos naturales para mejorar la circulación, reducir el estrés o cuidar tus arterias.
- Revisión del tratamiento si ya tomas antihipertensivos o estatinas, para asegurar su buen uso.
- Educación práctica sobre hábitos de vida adaptados a tu edad, condición física y estilo de vida.
A menudo, prevenir es simplemente empezar a hacerse preguntas. Y la farmacia es un espacio cercano, accesible y fiable para empezar a responderlas.
El corazón también habla sin hacer ruido
No todos los avisos vienen en forma de dolor en el pecho. A veces, se manifiestan como agotamiento al subir escaleras, sueño poco reparador, tensión alta al final del día o sensación de opresión emocional. Escuchar esas señales también es prevención.
Cuidar tu salud cardiovascular significa actuar antes de que aparezcan los síntomas. Y no hace falta obsesionarse con cifras: basta con entender el papel de la alimentación, la actividad, el descanso, el estrés y la presión arterial en el día a día.
Prevenir no es vivir con miedo. Es elegir, con información y con apoyo, lo que te hace bien hoy… para que el corazón siga latiendo bien mañana.