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Cuándo debes preocuparte de las manos frías y pies helados
Tener las manos frías en pleno invierno puede parecer normal. Lo mismo ocurre con notar los pies helados y algo hinchados tras un día largo. Sin embargo, cuando estas sensaciones se repiten con frecuencia (incluso en reposo o sin temperaturas extremas) conviene prestar atención. De hecho, detrás de estos signos aparentemente leves puede haber algo más que incomodidad. A veces son la forma que tiene el cuerpo de avisarnos de una mala circulación. Otras veces responden a causas concretas más fáciles de corregir. Aprender a diferenciar ambas situaciones es clave para evitar problemas mayores y mejorar la calidad de vida desde hoy mismo.
Lo que tu cuerpo intenta decirte cuando tienes las manos frías o los pies helados
La circulación sanguínea tiene como misión llevar oxígeno y nutrientes a todas las células del cuerpo. Motivo por el que, cuando este proceso se ralentiza o encuentra obstáculos, es común que las zonas más alejadas del corazón (como manos y pies) sean las primeras en mostrar señales. Las manos frías crónicas pueden deberse a:
- Vasoconstricción persistente (los vasos se estrechan más de lo necesario).
- Cambios hormonales o desequilibrios tiroideos.
- Niveles bajos de hierro o mala oxigenación sanguínea.
- Reacción al estrés o ansiedad sostenida.
Por otro lado, entre las causas de pies fríos e hinchados más comunes están:
- Retención de líquidos (por calor, sedentarismo o alimentación rica en sal).
- Insuficiencia venosa leve (las venas tienen dificultad para devolver la sangre al corazón).
- Uso prolongado de calzado inadecuado o posturas estáticas.
- Cambios hormonales en mujeres o ciertos medicamentos.
Aunque muchas veces no indican un problema grave, sí pueden interferir en el día a día, provocar sensación de fatiga, pesadez o incluso dolor si no se abordan adecuadamente.
¿Cuándo, tener las manos muy frías o los pies hinchados, pueden ser señal de algo más serio?
Es importante observar cómo y cuándo aparecen estos síntomas. En general, conviene consultar con un profesional si:
- La hinchazón de pies es asimétrica (solo un pie) o aparece de forma súbita.
- Va acompañada de enrojecimiento, calor o dolor localizado.
- Las manos frías se combinan con cambios de color, entumecimiento o pérdida de sensibilidad.
- Hay antecedentes personales o familiares de problemas vasculares o trombosis.
- El malestar interfiere en tu actividad normal o empeora progresivamente.
Cuanto antes se detecte una posible alteración circulatoria, más fácil será actuar a tiempo y evitar complicaciones.
Pequeños gestos que mejoran la circulación en tu día a día
No hace falta esperar a tener un diagnóstico para empezar a cuidarse. De hecho, muchos síntomas leves pueden mejorar con hábitos sencillos:
- Activa tu cuerpo. Caminar, hacer ejercicios de tobillos o subir escaleras ayuda a estimular el retorno venoso. Evita estar muchas horas sentado o de pie sin moverte.
- Hidrátate bien. Beber suficiente agua favorece una sangre más fluida y reduce la retención.
- Revisa tu dieta. Disminuye el consumo de sal, embutidos o alimentos ultraprocesados. Aumenta los vegetales ricos en potasio (como plátano, aguacate o espinacas) y alimentos que favorecen la circulación como el ajo o el jengibre.
- Aplica contrastes térmicos. Duchas alternas de agua fría y caliente en piernas o manos pueden reactivar el flujo sanguíneo.
- Evita prendas demasiado ajustadas. Calcetines, cinturones o pantalones muy ceñidos dificultan la circulación.
Qué puedes encontrar en la farmacia para aliviar estos síntomas
La farmacia puede ser una gran aliada para tratar síntomas leves y prevenir que vayan a más. Consulta con tu farmacéutico de confianza sobre:
- Geles o sprays de efecto frío-calor para piernas cansadas o pies hinchados.
- Complementos con castaño de Indias, vid roja o rutina, que fortalecen las paredes venosas y reducen la sensación de pesadez.
- Infusiones diuréticas suaves, que ayudan a eliminar líquidos sin afectar a la tensión arterial.
- Medias de compresión suave, especialmente si pasas mucho tiempo de pie o sentada.
Además, puedes tomarte la presión arterial o hacer un seguimiento regular si ya estás en tratamiento. Muchos de estos síntomas tienen relación directa con el estado de tus vasos sanguíneos y tu circulación general.
Escuchar las señales del cuerpo también es prevención
Las manos frías y los pies helados e hinchados no siempre indican una enfermedad. Pero tampoco deben ignorarse. Son una oportunidad para hacer pequeños cambios que pueden mejorar mucho tu bienestar, prevenir molestias mayores y ganar salud de forma sostenible.
Si estos signos se repiten, o si te generan dudas, acércate a tu farmacia más cercana. A veces, un consejo a tiempo puede ser la clave para ganar en calidad de vida.